Errores comunes al escribir para tu propia marca

Imagina esta escena: llevas semanas trabajando en el lanzamiento de un nuevo producto o servicio. Sabes exactamente qué problema resuelve, para quién es y por qué es diferente. Lo tienes clarísimo. Entonces abres el documento y empiezas a escribir para tu propia marca: los post para redes, los guiones para los videos, la sección para la web (con o sin el apoyo de la IA)… y el texto no termina de funcionar. Las palabras están, la información está, pero algo no conecta.

¿Por qué pasa esto? Pues porque escribir sobre lo propio tiene una ventaja: conoces demasiado. Y también un riesgo: conoces demasiado.

Pero no te sientas sola(o), esto le ocurre a muchísimas marcas, y no es un problema de redacción. Es un problema de perspectiva. Y en ese camino aparecen errores más comunes de lo que crees.

1) Empezar por el producto o servicio, no por el problema.

Describes lo que ofreces antes de que la persona haya tenido tiempo de identificarse con lo que estás resolviendo. Y si no se ve reflejada en el problema, difícilmente va a interesarse en la solución.

Un buen ejercicio es revisar la primera línea o el primer párrafo y comprobar si describe una situación reconocible para tu audiencia. Si no está ahí, debes hacer que aparezca.

2) Escribir para ti, no para tus clientes.

Este es uno de los más frecuentes. El texto termina siendo un monólogo sobre lo que quieres contar, en lugar de una conversación sobre lo que tu cliente necesita escuchar. La diferencia parece sutil, pero cambia todo.

Una forma simple de corregirlo es revisar cada texto con una pregunta en mente: ¿esto ayuda a alguien a entender si es para él o para ella? Si la respuesta no es clara, probablemente el enfoque necesita ajustarse.

3) Asumir que la audiencia sabe tanto como tú.

Usas términos que son obvios para ti, te saltas pasos que parecen innecesarios, y el resultado es un mensaje que llega pero no se comprende del todo. Tu cliente lee… y sigue scrolleando.

Aquí ayuda mucho pedir a alguien externo que lea el texto antes de publicarlo. Cuando alguien tiene que hacer demasiadas preguntas para entenderlo, el problema no es la lectura: es el punto de partida del mensaje.

4) Intentar decir demasiado en un solo texto.

Esto lo he visto constantemente en equipos pequeños y marcas personales. En estos casos, funciona elegir una sola idea principal por texto. No significa omitir información importante, sino organizarla y difundirla en el momento adecuado.

5) Copiar el estilo de marcas que admiras.

No siempre es consciente. Y es natural hacerlo pues todos aprendemos observando referentes. Pero cuando ese estilo reemplaza tu propia voz, la comunicación deja de expresar lo que realmente te hace diferente.

Una buena señal de alerta es cuando uno de tus textos podría usarlo otra marca sin que nadie lo note. Ahí vale la pena volver a preguntarse qué parte de tu experiencia, tu enfoque o tu manera de trabajar merece aparecer con más claridad.

En definitiva, escribir sobre tu propia marca no es solo sentarse a redactar… y tampoco debería sentirse como una tarea difícil.

Pero sí es normal que se vuelva confuso cuando estás demasiado cerca de lo que haces todos los días.

Por eso, muchas veces la claridad no aparece escribiendo más o solo con la ayuda de la IA… aparece cambiando la forma en que miras tu propio trabajo antes de empezar a escribir. Y esa distancia, aunque parezca pequeña, lo cambia todo. Si estás trabajando en cómo explicar mejor lo que hace tu marca, ¡podemos conversarlo aquí!

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