Lo que he aprendido entrenando a profesionales para trabajar con la IA

Impartir entrenamientos sobre cómo trabajar mejor con la IA me ha permitido observar de cerca cómo profesionales de distintas áreas están incorporándola a su trabajo. Y hay varias cosas que me han llamado la atención.

Empecé con “Cómo escribir bien con la IA sin perder tiempo ni sonar como robot”, una formación pensada para profesionales de marketing y comunicación.

Pero en el camino me empezaron a pedir una versión para profesionales de otras áreas. Y tenía sentido: aunque no se dediquen a escribir profesionalmente, también necesitan investigar, analizar información, preparar documentos, desarrollar ideas, explicar y tomar decisiones con ayuda de la IA. Así surgió “Cómo conversar con la IA para obtener respuestas más útiles”.

Desde entonces he tenido la oportunidad de ver cómo profesionales con trabajos, necesidades y niveles de experiencia muy diferentes se relacionan con estas herramientas. Y esa experiencia ha ido cambiando y afinando mi manera de enseñar a trabajar con IA.

Estas son algunas de las cosas que quiero destacar.

Hemos aprendido a usar la IA sobre la marcha

Para empezar, hay muchas personas que no saben por dónde empezar ante la avalancha de información sobre inteligencia artificial. Nuevas herramientas, modelos, funcionalidades, términos, consejos, cursos y, por supuesto, prompts que prometen resolver casi cualquier cosa.

Pero también ocurre algo que me parece especialmente interesante: muchas personas que ya utilizan IA todos los días aprendieron a hacerlo en el camino, en medio de sus actividades cotidianas. Probaron. Preguntaron. Descubrieron que algo funcionaba. Volvieron a intentarlo de otra manera cuando no lograban lo que querían. Incorporaron algunos trucos. Y así fueron construyendo su propia forma de usarla.

Eso les ha permitido avanzar, pero no necesariamente significa que tengan un método.

Después de todo, con todas estas herramientas de IA generativa podemos conversar perfectamente desde el primer minuto. No necesitamos saber programación ni aprender comandos complicados. Escribimos algo y obtenemos una respuesta. ¡Y esa facilidad puede disimular todo lo que todavía no sabemos!

ChatGPT nunca nos dice: “no sabés usarme”. Puede respondernos, aunque nuestra petición sea ambigua, falte contexto o ni siquiera tengamos demasiado claro qué necesitamos. De ese modo, el resultado puede parecernos aceptable y hacernos pensar que el proceso también lo fue. Por eso, aprender a trabajar con la IA no consiste solo en pedirle cosas.

Por otra parte, he encontrado una actitud bastante pragmática entre muchos de los profesionales con los que he trabajado. No están fascinados con la IA, pero tampoco están en contra. La usan y van fluyendo. Y creo que hay una razón bastante sencilla: no quieren convertirse en expertos en IA. Quieren que la IA les ayude a trabajar mejor.

La dificultad no está solamente en conseguir una respuesta

Conseguir una respuesta de la IA es fácil. Pero conseguir un resultado que realmente sirva para nuestro propósito ya es otra cosa.

Una de las ideas que más he confirmado es que el verdadero trabajo ocurre antes, durante y después de conversar con la IA.

Antes, necesitamos pensar qué queremos conseguir, para quién, con qué propósito, qué sabemos ya sobre el tema y qué información necesita la herramienta para ayudarnos.

Durante la conversación, necesitamos explicar, preguntar, precisar, corregir y, muchas veces, cambiar de dirección cuando vemos que el resultado no nos lleva adonde queremos.

Y después todavía queda una parte fundamental: evaluar. ¿Esto es correcto? ¿Es suficientemente específico? ¿Responde realmente a lo que necesito? ¿Qué falta? ¿Qué sobra? ¿Suena genérico? ¿Qué debo verificar? ¿Qué conservo y qué descarto?

Por eso, paradójicamente, trabajar con IA está poniendo a prueba capacidades muy humanas: analizar, comunicar, cuestionar y decidir.

Y aquí las habilidades de comunicación y redacción adquieren un peso especial. No porque todas las personas tengan que convertirse en grandes escritoras, sino porque necesitan expresar con claridad lo que buscan, aportar el contexto adecuado, dirigir la conversación y reconocer cuándo una respuesta todavía no es suficiente.

La IA también necesita lo que nosotros sabemos

Un buen comunicador, abogado, profesional de RR. HH., mercadeo, finanzas o cualquier otra área posee algo que la herramienta no puede aportar por sí sola: su conocimiento del trabajo que tiene entre manos.

Una respuesta será muy diferente si simplemente pedimos a la IA que redacte un documento o analice una situación; y habrá una gran diferencia si incorporamos nuestro conocimiento profesional, explicamos el contexto y le damos criterios claros para trabajar.

Y ese conocimiento cumple otra función igual de importante: nos permite evaluar lo que recibimos.

Si todo cambia, ¿qué vale la pena aprender?

Las herramientas, los modelos y las funcionalidades están cambiando todos los días. ¡Es humanamente imposible seguirles el ritmo!

Una función que hoy parece novedosa mañana puede ser una más. Una herramienta que parecía imprescindible puede ser sustituida por otra. Y probablemente seguiremos viendo cambios que ahora ni siquiera imaginamos.

Por eso, aunque naturalmente necesitamos aprender a utilizar las herramientas, cada vez me interesa más lo que permanece: nuestra capacidad de pensar qué necesitamos, aportar lo que sabemos, dirigir bien la interacción y evaluar con criterio el resultado.

Justamente, eso es lo que intento trabajar en mis entrenamientos “Cómo escribir bien con la IA sin perder tiempo ni sonar como robot”, dirigido a profesionales de marketing y comunicación, y “Cómo conversar con la IA para obtener respuestas más útiles”, para profesionales de otras áreas que utilizan estas herramientas en su trabajo.

Ambos han ido evolucionando a partir de lo que observo, de las necesidades que plantean los participantes y, por supuesto, de todo lo que sigue cambiando alrededor de la IA. Porque, finalmente, hay algo que, de una u otra manera, todos estamos haciendo en este entorno tan cambiante: protegiendo nuestra humanidad.

Así que, si en tu equipo también están buscando trabajar mejor con la IA, con más método y criterio, podemos conversarlo.

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